Dicen que Einstein lo llamó "la octava maravilla del mundo". Sea cierto o no, el interés compuesto es lo más parecido a la magia que existe en las finanzas. Y lo mejor: no necesitas suerte para aprovecharlo.
Intereses que generan más intereses
El interés normal (simple) se calcula siempre sobre tu dinero inicial. El interés compuesto se calcula sobre tu dinero inicial más los intereses que ya has ganado. Esos intereses, a su vez, generan nuevos intereses. Y así, una y otra vez.
Concepto clave
La clave del interés compuesto es que ganas intereses sobre tus intereses. Por eso el crecimiento no es una línea recta: es una curva que se dispara con el tiempo.
La bola de nieve
Imagina una bola de nieve rodando cuesta abajo. Al principio es pequeña y avanza despacio. Pero cuanta más nieve acumula, más superficie tiene para acumular todavía más. Al final baja enorme. Tu dinero hace lo mismo.
Ejemplo real
1.000 € al 8% anual. El primer año ganas 80 €. Pero el segundo año no ganas 80 € otra vez: ganas el 8% de 1.080 €, es decir 86,40 €. El tercero, sobre 1.166 €... Cada año el "trozo" que ganas es mayor, aunque tú no aportes nada más.
A corto plazo la diferencia con el interés simple es pequeña. A largo plazo, es brutal: ahí es donde el compuesto enseña los dientes.
Pruébalo en el simuladorMueve la rentabilidad y los años, y observa cómo la curva pasa de subir suave a dispararse.
En la próxima lección verás un truco mental para estimar, sin calculadora, cuánto tarda tu dinero en doblarse.