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El balance: qué tiene y qué debe

Toda empresa que cotiza está obligada a publicar sus cuentas, y eso es una suerte para el inversor: puedes mirar por dentro de un negocio con las mismas cifras que los profesionales. Esas cuentas se resumen en tres documentos. El primero es el balance, una foto de lo que la empresa tiene y lo que debe en un momento dado.

Una foto, no una película

El balance es una foto fija: muestra la situación de la empresa en una fecha concreta (por ejemplo, el 31 de diciembre). Responde a una pregunta sencilla: si hoy parásemos el reloj, ¿con qué se quedaría la empresa? Se divide en tres bloques que siempre cuadran entre sí:

  • Activo: todo lo que la empresa tiene y le aporta valor: dinero en el banco, fábricas, inventario, lo que le deben sus clientes, marcas…
  • Pasivo: todo lo que la empresa debe a otros: préstamos, lo que debe a proveedores, impuestos pendientes…
  • Patrimonio neto: lo que quedaría para los dueños si se vendiera todo el activo y se pagaran todas las deudas. Es, en esencia, lo que la empresa "vale" en libros.

Concepto clave

La ecuación del balance no falla nunca: Activo = Pasivo + Patrimonio neto. Es decir, todo lo que la empresa tiene está financiado o bien con deuda (pasivo) o bien con dinero de los dueños (patrimonio). Mirar la proporción entre esas dos fuentes te dice, de un vistazo, si una empresa se sostiene sobre sus propios pies o sobre dinero prestado.

Lo que el balance te cuenta

Sin ser contable, el balance te responde a preguntas muy útiles: ¿tiene mucha deuda o poca? ¿Tiene dinero suficiente para afrontar lo que debe a corto plazo? ¿Su valor está en cosas tangibles o en intangibles difíciles de valorar? Una empresa con poca deuda y caja abundante aguanta mejor una crisis; una muy endeudada va con menos margen y más riesgo si las cosas se tuercen.

Ejemplo real

Dos empresas ganan lo mismo cada año. La primera apenas tiene deudas y guarda una buena reserva de caja; la segunda se ha financiado hasta las cejas para crecer rápido. Llega un año malo y las ventas caen un 20 %. La primera lo encaja y espera; la segunda sigue teniendo que pagar sus préstamos sí o sí, y puede verse obligada a vender activos o pedir más dinero en el peor momento. El balance, que parecía aburrido, era quien avisaba de esa fragilidad mucho antes de que se notara.

Error común

Ignorar el balance porque "lo importante es cuánto gana". Una empresa puede ganar dinero y aun así estar en peligro si su balance está cargado de deuda que no puede sostener. Los beneficios cuentan la historia de un año; el balance cuenta la solidez con la que la empresa puede aguantar los malos.

El balance te dice qué tiene y qué debe, pero no si el negocio gana dinero con su actividad. Para eso está el segundo documento: la cuenta de resultados, que vemos en la próxima lección.