Llevas una o varias en la cartera, pero ¿sabes en qué se diferencian? Débito y crédito se parecen físicamente, pero hacen cosas muy distintas con tu dinero.
Débito: tu propio dinero
Con una tarjeta de débito, cuando pagas, el dinero sale al instante de tu cuenta. Solo puedes gastar lo que tienes. No es deuda: es tu dinero, sin más.
Crédito: dinero del banco que devuelves después
Con una tarjeta de crédito, el banco te adelanta el dinero y tú se lo devuelves más tarde. Si pagas todo a fin de mes (modalidad "fin de mes"), normalmente no pagas intereses. El problema empieza cuando no devuelves todo de golpe.
Concepto clave
La tarjeta de débito gasta lo que tienes; la de crédito gasta lo que aún no tienes. La de crédito no es mala por sí misma: lo decisivo es cómo la pagas.
Ejemplo real
Pagas 300 € con la tarjeta de crédito. Si a fin de mes abonas los 300 €, no pagas intereses. Si eliges "pagar a plazos" o "una cuota fija", entras en el terreno donde aparecen los intereses, a veces muy altos.
Error común
Tratar la tarjeta de crédito como dinero propio. El límite de crédito no es tu saldo: es deuda esperando a serlo. Gastar hasta el límite es endeudarte hasta el límite.
En la próxima lección, la modalidad de tarjeta que más disgustos ha dado: la revolving.