Tienes una cuenta corriente desde que tus padres te abrieron una de crío. Ahí llega la nómina, de ahí salen los recibos. Funciona. Pero hay algo que quizá nunca te has preguntado: ¿esa cuenta te paga algo por tener tu dinero?
La cuenta corriente: cómoda, pero parada
La cuenta corriente está diseñada para el día a día: cobrar, pagar, domiciliar recibos, sacar dinero. Es pura operativa. Su rentabilidad suele ser 0%: el banco usa tu dinero, pero a ti no te da nada a cambio.
Concepto clave
Una cuenta corriente es una herramienta de gasto, no de ahorro. Tener ahí dinero parado más allá de tus gastos del mes significa que ese dinero no trabaja... y pierde valor con la inflación.
Ejemplo real
5.000 € olvidados en la cuenta corriente durante 3 años, con una inflación del 3%, conservan el poder adquisitivo de unos 4.575 €. No has gastado nada, pero compran 425 € menos.
Error común
Dejar todos tus ahorros en la cuenta corriente "por comodidad". Está bien tener ahí el colchón del mes y los gastos previstos, pero el dinero que no vas a tocar en un tiempo puede estar en un sitio donde, al menos, no pierda terreno.
Lo que viene
La buena noticia: existen cuentas que sí te pagan por tu dinero, y depósitos donde inmovilizarlo a cambio de más rentabilidad. Eso lo vemos en las siguientes lecciones.