Durante años, tener el dinero en el banco no daba prácticamente nada. Pero cuando los tipos de interés suben, aparece una opción interesante: las cuentas remuneradas.
El banco te paga por tu saldo
Una cuenta remunerada funciona casi como una corriente —puedes ingresar y sacar dinero— pero, además, te paga un interés por el saldo que mantienes. Sigues teniendo liquidez total: el dinero es tuyo y disponible en cualquier momento.
Concepto clave
La gran ventaja de la cuenta remunerada es combinar rentabilidad con disponibilidad: cobras un interés sin renunciar a poder usar el dinero cuando lo necesites.
A cambio de esa flexibilidad, la rentabilidad suele ser algo menor que la de un depósito a plazo. También conviene leer las condiciones: a veces el interés solo se aplica hasta cierta cantidad, durante unos meses, o exige domiciliar la nómina.
Ejemplo real
10.000 € en una cuenta remunerada al 2,5% durante un año generan 250 € brutos. Tras la retención del 19% del IRPF, quedan unos 202 € netos. No es una fortuna, pero es bastante mejor que los 0 € de la cuenta corriente.
Error común
Fijarse solo en el porcentaje del anuncio. Una tasa llamativa puede aplicarse únicamente los tres primeros meses o a un saldo máximo de 3.000 €. Lee siempre las condiciones reales antes de mover tu dinero.
Compara cuánto ganarías en una cuenta corriente, una remunerada y un depósito, con la retención fiscal ya incluida.