Toda la potencia de la IA viene con una letra pequeña que no podemos saltarnos. Empezamos por el riesgo más traicionero, porque no se ve venir: las alucinaciones.
Inventa, y lo hace muy bien
Una alucinación es cuando la IA se inventa algo —un dato, una cita, una cifra, una fuente— y te lo presenta con total naturalidad, igual de seguro que cuando acierta. No miente a propósito: recuerda que predice lo más probable, y a veces lo más probable suena perfecto pero es falso.
Concepto clave
La IA no tiene un aviso de "esto no me lo sé". Acierta y alucina con el mismo tono de seguridad. Por eso la verificación no la pone la herramienta: la pones tú.
Aprende a oler las señales de alarma
Hay pistas que deberían encender tu radar y llevarte a verificar:
- Cifras muy precisas ("el 87,3 %...").
- Citas y estudios concretos (autor, universidad, año).
- Datos muy recientes (la IA no conoce lo último).
- Datos bibliográficos exactos (título, edición, editorial).
¿Te fías o lo verificas?
“El agua hierve a 100 °C a nivel del mar.”
“Según un estudio de la Universidad de Tepington (2023), el 87,3 % de los jóvenes ahorra cada mes.”
“La ley aprobada la semana pasada elimina el IRPF a los menores de 30 años.”
“Hacer ejercicio de forma regular suele mejorar el estado de ánimo.”
“Ese libro lo escribió tal autor en 1997, publicado por la editorial X.”
Error común
Copiar un dato, una cita o una fuente que te ha dado la IA sin comprobarlo, solo porque sonaba riguroso. Para cualquier cosa con consecuencias —un trabajo, una decisión, algo que vas a publicar— verifica en una fuente fiable. Siempre.
Las alucinaciones son un riesgo de fiabilidad. En la próxima lección, dos riesgos más silenciosos: los sesgos y tu privacidad.