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Múltiplos de valoración: ¿caro o barato?

Ya sabes leer los estados financieros. Pero las cifras en bruto son difíciles de comparar: ¿es mucho un beneficio de 1.000 millones? ¿Es cara una acción a 200 €? Imposible saberlo sin contexto. Para eso existen los ratios: dividen unas cifras entre otras y las convierten en medidas comparables entre empresas de cualquier tamaño. Empezamos por los que responden a la pregunta más buscada: ¿caro o barato?

El PER: cuántos años de beneficio pagas

El PER (relación precio-beneficio) es el rey de los múltiplos de valoración. Se calcula dividiendo el precio de la acción entre el beneficio por acción, y se interpreta así: cuántos años del beneficio actual estás pagando para comprar la empresa. Un PER de 15 significa que pagas 15 veces el beneficio anual; uno de 40, que pagas 40 veces.

Visto al revés, un PER de 15 equivale a que la empresa "te devuelve" en beneficios un 6,7 % de lo que pagas cada año; uno de 40, solo un 2,5 %. Por eso, a igualdad de todo lo demás, pagar un PER alto significa aceptar una rentabilidad inicial menor a cambio de esperar mucho crecimiento futuro.

Concepto clave

El PER no te dice si una empresa es buena, sino cuánto pagas por su beneficio actual. Un PER alto incorpora expectativas de mucho crecimiento; uno bajo, pocas (o desconfianza). No existe un PER "bueno" universal: depende del sector, del crecimiento esperado y de la solidez del negocio.

Caro y barato son relativos

Un error clásico es pensar "PER bajo = barato = comprar". No funciona así. Una empresa en declive puede tener un PER bajísimo y ser carísima (porque sus beneficios van a desplomarse), y una empresa que crece con fuerza puede "merecer" un PER alto. El PER solo cobra sentido comparándolo: con el de su propio sector, con su media histórica y con su ritmo de crecimiento.

Ejemplo real

Dos empresas cotizan a un PER de 10. Parecen igual de "baratas". Pero una es una compañía estable cuyos beneficios crecen poco a poco, y la otra es una empresa cuyo principal producto se está quedando obsoleto y cuyos beneficios van a caer el año que viene. La primera quizá sea una oportunidad razonable; la segunda es una "trampa de valor": parece barata mirando el pasado, pero es cara mirando el futuro. El mismo número, dos realidades opuestas.

Error común

Comparar el PER de empresas de sectores distintos como si fueran lo mismo. Un banco, una tecnológica y una eléctrica operan con múltiplos típicos muy diferentes; comparar sus PER directamente lleva a conclusiones absurdas. Los múltiplos se comparan entre iguales, no a lo loco.

El PER y otros múltiplos (como el precio sobre valor en libros) te dicen lo que pagas. Pero no si la empresa es buena generando dinero. Para eso están los ratios de rentabilidad: ROE y márgenes, en la próxima lección.