A primera vista, una nómina parece un muro de cifras y siglas. Pero todas responden a la misma estructura. Si entiendes los tres bloques, entiendes cualquier nómina.
Los tres bloques
- Encabezado: los datos de la empresa, los tuyos y el periodo que se liquida (normalmente un mes).
- Devengos: todo lo que sumas. El salario base, los complementos (antigüedad, transporte, productividad) y la parte de las pagas extra si las tienes prorrateadas. La suma de los devengos es tu salario bruto.
- Deducciones: todo lo que se resta. Tus cotizaciones a la Seguridad Social y la retención del IRPF.
Y al final, una sola cifra: el líquido a percibir, que es tu salario neto.
Concepto clave
Toda nómina responde a tres preguntas: ¿cuánto generas? (devengos), ¿cuánto se te descuenta? (deducciones) y ¿cuánto cobras? (líquido a percibir). Devengos − deducciones = neto.
Ejemplo real
Devengos: 2.000 € de salario bruto. Deducciones: unos 127 € de Seguridad Social (alrededor del 6,35% de tu base) y unos 233 € de IRPF. Líquido a percibir: 2.000 − 127 − 233 = 1.640 €. Esa es la cifra que verás en tu cuenta.
Error común
Mirar solo el "líquido a percibir" y no revisar el resto. Conviene comprobar tu base de cotización y el porcentaje de IRPF: son los que explican tu neto y los que, si están mal, te cuestan dinero.
Introduce tu salario bruto y mira cómo se reparte entre Seguridad Social, IRPF y lo que de verdad te llevas a casa.
Ya sabes leer la foto completa. En la última lección del módulo separamos bien las dos cifras que más se confunden: bruto y neto.