Perder un trabajo da vértigo. Pero recuerda algo de los módulos anteriores: llevas meses cotizando justo para esto. La prestación por desempleo —el "paro"— es uno de los derechos que has ido construyendo con cada nómina.
Qué es y de dónde sale
La prestación por desempleo es una cantidad que cobras durante un tiempo si pierdes tu trabajo de forma involuntaria. La paga la Seguridad Social con lo que tú y tus empresas habéis cotizado, y la gestiona el SEPE.
Concepto clave
El paro no es una ayuda que cae del cielo: es la devolución de lo que cotizaste cuando trabajabas. Por eso depende de cuánto y cuánto tiempo has cotizado.
Lo esencial: requisitos, cuantía y duración
- Requisito: haber cotizado un mínimo (al menos 360 días en los últimos 6 años) y que la pérdida del empleo no haya sido voluntaria.
- Cuantía: se calcula sobre tu base reguladora (la media de lo que cotizaste). Los primeros meses cobras un porcentaje mayor y luego baja.
- Duración: cuanto más tiempo hayas cotizado, más meses cobras (de forma escalonada).
Ejemplo real
Si trabajas y cotizas un año completo, generas varios meses de prestación. Al inicio cobras un porcentaje alto de tu base reguladora y, pasado un tiempo, ese porcentaje se reduce. No es tu sueldo íntegro, pero es un colchón mientras buscas otro empleo.
Error común
Pensar que se cobra el paro siempre, pase lo que pase. Si dejas el trabajo voluntariamente (una baja por tu cuenta) normalmente no tienes derecho. Y hay que solicitarlo en plazo: el paro no llega solo, lo pides tú en el SEPE.
El paro cubre el después. Pero al salir de una empresa hay otra cifra que debes entender: el finiquito.