Cuando termina una relación laboral —da igual si te vas tú o si te despiden— la empresa te debe un último pago: el finiquito. Saber qué incluye evita que te quedes con menos de lo que te corresponde.
Qué es el finiquito
El finiquito es la liquidación de lo que la empresa te debe hasta tu último día de trabajo. No es un premio ni un castigo: es dinero que ya has ganado y que aún no habías cobrado.
Concepto clave
El finiquito recoge lo que te corresponde por el tiempo trabajado, lo cobres como lo cobres. Incluye, al menos: los días del último mes, las vacaciones que no has disfrutado y la parte proporcional de las pagas extra.
Finiquito no es lo mismo que indemnización
Es la confusión más habitual. El finiquito lo recibe todo el mundo al terminar (te vayas tú o te echen). La indemnización es algo distinto: una compensación que corresponde solo en ciertos despidos, y se calcula según los años trabajados.
Ejemplo real
Te vas de la empresa el día 20 del mes. Tu finiquito incluirá: los 20 días trabajados de ese mes, las vacaciones generadas que no disfrutaste y la parte proporcional de tus pagas extra desde la última. Si además fuera un despido improcedente, podrías tener derecho a una indemnización aparte.
Error común
Firmar el finiquito sin revisarlo ni calcular si las cifras cuadran. Al firmar, sueles dar por saldada la relación. Si algo no encaja —faltan vacaciones, no está la parte de pagas— conviene mirarlo (o consultarlo) antes de firmar.
Con esto sabes qué esperar cuando cambian las cosas. En el último módulo damos un paso más allá de tu nómina: lo que le cuestas a la empresa y el mundo del trabajo autónomo.