Si has oído hablar de hipotecas en las noticias, seguro que ha aparecido una palabra: el Euríbor. Es el número que hace que a millones de familias les suba o baje la cuota sin que ellas hagan nada. Vale la pena entenderlo.
Qué es el Euríbor
El Euríbor es, en esencia, el tipo de interés al que los bancos europeos se prestan dinero entre ellos. Funciona como una referencia: muchas hipotecas variables se calculan como "Euríbor + un diferencial fijo" (por ejemplo, Euríbor + 0,8%).
Concepto clave
El Euríbor no lo fija tu banco: depende de la situación económica y de los tipos del Banco Central Europeo. Cuando sube, las cuotas de las hipotecas variables suben; cuando baja, bajan. Tú no lo controlas.
Por qué se mueve
El Euríbor sube y baja según suben o bajan los tipos de interés oficiales, que el Banco Central Europeo ajusta para controlar la inflación. En épocas de tipos altos, el Euríbor sube y las hipotecas variables se encarecen; en épocas de tipos bajos, ocurre lo contrario.
Ejemplo real
Tu hipoteca es "Euríbor + 0,9%". Si el Euríbor está al 3%, pagas un 3,9%. Si sube al 4%, pasas a pagar un 4,9%, y tu cuota sube de golpe en la siguiente revisión. La misma hipoteca, otra cuota.
Mira las dos últimas cifras del simulador: cuánto subiría tu cuota si el tipo sube 1 o 2 puntos. Esa es la sensibilidad al Euríbor.
Error común
Elegir una hipoteca variable porque "ahora el Euríbor está bajo", sin pensar en qué pasaría si sube. Si tu presupuesto solo aguanta la cuota actual, una subida puede ahogarte. La variable exige margen.
Con el Euríbor claro, en la próxima lección distinguimos el precio real de una hipoteca: TIN, TAE y las vinculaciones.