Hasta ahora has mirado empresas por dentro. Ahora levantamos la vista: hay fuerzas que empujan a todos los activos a la vez, por muy buena que sea una empresa concreta. La más poderosa de todas es el tipo de interés. Si entiendes cómo viaja, entiendes buena parte de lo que pasa en los mercados.
El precio del dinero
Un tipo de interés es, sencillamente, el precio de usar dinero ajeno durante un tiempo. Y como todo precio, influye en todo lo demás: en lo que pagas por tu hipoteca, en lo que te da un depósito, en lo que le cuesta a una empresa financiarse y en lo que vale hoy un euro que cobrarás dentro de diez años.
En la zona euro, el que marca el paso es el Banco Central Europeo (BCE). Fija sus tipos oficiales para cumplir un objetivo principal: mantener la inflación cerca del 2 % a medio plazo. Si los precios se disparan, sube los tipos para enfriar la economía; si la economía se frena y la inflación es baja, los baja para animarla. (Si quieres repasar qué es un banco central, lo tienes en el curso de base sobre inflación.)
Concepto clave
El tipo oficial del banco central es la primera ficha del dominó. De ahí se contagia al euríbor (y a las hipotecas), a lo que pagan depósitos y letras, a lo que cuesta la deuda de empresas y Estados y, al final, a lo que el mercado está dispuesto a pagar por cualquier activo.
Por qué los bonos caen cuando suben los tipos
Esta es la mecánica más importante de la renta fija. Imagina que compras un bono que paga un 2 % al año durante diez años. Al día siguiente, los tipos suben y los bonos nuevos pasan a pagar un 4 %. ¿Quién querría ahora tu bono al 2 %? Nadie lo compraría por lo que pagaste: para venderlo, tendrías que rebajar su precio hasta que al comprador le salga igual de rentable que uno nuevo.
Por eso precio y tipos se mueven en sentido contrario. Y el efecto es mayor cuanto más largo es el plazo, porque son más años cobrando "de menos". Esa sensibilidad se mide con la duración: como regla aproximada, un bono con duración 10 pierde alrededor de un 10 % de su precio si los tipos suben un punto. (Los básicos de bonos y letras están en el curso de base.)
Y por qué también pesan en la bolsa
Una acción vale lo que valen hoy los beneficios que la empresa generará en el futuro. Para "traer" ese dinero futuro al presente se descuenta a un tipo de interés: cuanto más alto el tipo, menos vale hoy ese dinero futuro. Por eso, cuando suben los tipos, el mercado tiende a pagar múltiplos más bajos (recuerda el PER), y sufren especialmente las empresas cuyo valor depende de beneficios lejanos, las de mucho crecimiento esperado.
A eso se suma algo muy terrenal: con tipos altos, las empresas endeudadas pagan más intereses, y las familias con hipoteca variable tienen menos para gastar.
Ejemplo real
Entre julio de 2022 y septiembre de 2023, el BCE subió su tipo de depósito desde el -0,5 % hasta el 4 %, la subida más rápida de su historia. El euríbor a 12 meses pasó de estar en negativo a superar el 4 %, y las cuotas de las hipotecas variables se dispararon. En 2022, los índices globales de bonos cayeron en torno a un 15 %, uno de sus peores años registrados, y la bolsa mundial también cayó con fuerza. Muchos descubrieron ese año que la renta "fija" no significa precio fijo.
Error común
Pensar que "si suben los tipos, la bolsa cae siempre". No funciona como un interruptor. Si la subida ya se esperaba, el mercado la tiene descontada y puede no moverse, o incluso subir si la subida es menor de lo previsto. Además, a algunos sectores (como los bancos) los tipos altos pueden favorecerles. La mecánica es real; la reacción concreta, nunca está garantizada.
El tipo de interés tiene un compañero inseparable: la inflación. El banco central sube los tipos precisamente para combatirla. En la próxima lección la miramos, pero ya no como consumidor, sino como inversor.